sábado, 13 de abril de 2013

Bitácora.3




Estoy empezando a lograr la paz con mi tripulación, muchos de ellos se presentaron ante mí, todo tipo de personajes, a algunos los conocía, otros ni sabía que estaban ahí. A ninguno le tenía mucha confianza, son rebeldes, cuando quieren algo, ponen toda su energía para conseguirlo, se ciegan, no razonan, son dominantes y arrastran la situación hasta donde puedan llegar. Esas son características comunes a todos. Es muy difícil negociar con ellos, entonces hice otra cosa, algo que se me ocurrió probar y era completamente opuesto a lo que me habían enseñado en el entrenamiento. En lugar de controlarlos y tratar de dominarlos como hice siempre y que me llevó mucho tiempo y mucho desgaste para lograr algo de estabilidad en el comportamiento, decidí aceptarlos a todos y cada uno tal cual son y con toda su historia y caprichos encima.

A cada uno de estos rebeldes le dije lo mismo: - Entiendo lo que estas pidiendo, entiendo que es una necesidad, no espero que cambies, te acepto y permito que seas parte de esta experiencia, te voy a cuidar, te voy a proteger por ser parte y lo que sea que esté causando esta necesidad que te atormenta va a tener que enfrentarse conmigo.

Desde que decidí proteger a todos, se presentan con más confianza, yo tengo mucha más tranquilidad y ya no tengo que ser más fuerte que nadie para poder seguir mi camino hacia mi objetivo principal sin ser desviada por circunstancias imprevisibles y casi inmanejables. Ya no tengo que cambiar, castigar ni negar a nadie, todos somos parte de lo mismo y como tal todos tenemos el mismo derecho de existir.

Me costó entender esto pero yo también tengo mis fallos y sigo tratando…

No hay comentarios:

Publicar un comentario